ANEP, participa en el II Simposio de Educación y Pedagogía de la Alteridad Enseñar Educando en la Conciencia Relacional, REDIPE, los días 4, 5, y 6 de Junio, de 2026

ANEP, HA PARTICIPADO EN EL II SIMPOSIO DE EDUCACIÓN Y PEDAGOGÍA DE LA ALTERIDAD ENSEÑAR EDUCANDO EN LA CONCIENCIA RELACIONAL, REALIZADO POR REDIPE, LA RED IBEROAMERICANA DE PEDAGOGÍA, LOS DÍAS 4, 5, Y 6 DE JUNIO, DE 2026, EN MODALIDAD HÍBRIDA, CON LA PONENCIA. PEDAGOGÍA Y EDUCACIÓN PRENATAL, UN MODO DE ACOGER EN LA ALTERIDAD ÉTICA.

Pedagogía y Educación Prenatal, un modo de acoger en la alteridad ética

Resumen

En los tiempos que estamos atravesando como humanidad, que son de profunda crisis personal, familiar, social, entre otras, debidas, sobre todo a una crisis moral, necesitamos con urgencia recuperar una vida sostenida y anclada en una firme base ética, porque solo recuperando los valores éticos olvidados, podremos abrir una ventana a la esperanza de un mundo verdaderamente humano, y encontrar la armonía  con todo lo que nos rodea.

Por lo tanto, será necesario introducirlos, cultivarlos, y desarrollarlos en la familia y en la escuela y, que se conviertan en el centro de una educación consciente y responsable, que cree vínculos sólidos y estables basados en el amor, el respeto, el diálogo y la comunicación con el otro, que eduque para la paz y la convivencia.                           

¿Cuándo comenzar a educar en ellos? Desde el inicio de la vida, que se sitúa, no como se piensa, generalmente, una vez que el ser ha nacido, sino antes del nacimiento, es decir, en la etapa prenatal, ese periodo extremadamente delicado y sensible, donde el ser es muy vulnerable, cómo lo demuestran las investigaciones y descubrimientos científicos y psicológicos desde hace ya más de 5 décadas y, es aquí también, donde comenzamos a acoger al otro, respetando su singularidad, desde la responsabilidad que conlleva traer un nuevo ser al mundo. 

Así pues, acoger al otro, futuro hijo/a, desde el principio de todo y, desde estos presupuestos, que acabamos de decir, va a necesitar de una preparación de los padres antes de concebir, física, psíquica y espiritual, dado que solo podemos transmitir lo que nosotros somos y poseemos. A partir de este momento, podríamos decir, que tiene su origen el primer acto educativo y, donde empezamos a tejer el vínculo con el futuro hijo/a, conscientemente, desde el amor y a prepararle las mejores condiciones para su vida. 

De una Concepción presidida por la armonía y el amor en la pareja y, hacia el ser que está por venir, de una manera consciente y en la lucidez, porque la primera célula va a grabar el estado en el que se encuentran los padres, y es aquí donde va a situarse el comienzo de la educación directa de él, ser único y diferente desde el inicio. 

Y una Gestación en la que la madre se sienta segura, protegida y rodeada de una atmósfera de afecto, cariño, respeto y comprensión, elementos que tendrán que suministrarle el padre, fundamentalmente, y todo su entorno, a fin de que pueda comunicarse con su hijo/a, atender sus necesidades y transmitirle todo su amor, continuando y profundizando así el vínculo, junto con el padre, comenzado en las otras dos etapas, a través de acciones sencillas de su vida cotidiana.                                       

Seres acogidos conscientemente con amor, respetados en su identidad, a los que se reconoce el derecho de estar aquí, y a los que sus padres han transmitido naturalmente valores éticos, desde la etapa prenatal, serán seres empáticos, respetuosos y amorosos con los otros, felices, sanos y equilibrados, constructores de una nueva humanidad y una nueva Tierra de Paz y Armonía.

Carmen Carballo Basadre                                                                                            

Profesora y Presidenta de ANEP, España